viernes, 16 de noviembre de 2007

Semana de Pasión otoñal




Últimamente dispongo de menos internet que Carpanta de un bocadillo y claro eso me impide escribiros entradas en este mini-blog, aunque quiero que sepáis que os echo de menos y que yo sigo viendo otras entradas que son las de mi incipiente calvicie en el espejo.

¡Espejito, espejito, ¿por qué en otoño me quedo calvito?!.

-Pos no sé
-Pos vaya mierda de espejito.

Bueno, voy a hablaros un poco de un tema murcianoide, que no morcilloide porque si no se tornaría X esta bella página pro-panocho.

Esta semana se está celebrando en Murcia el II Congreso Internacional de Cofradías y Hermandades, que sin saber muy bien lo que es ni la organización ni contenido religioso, si sé, por lo que he leído, que está congregando en nuestra ciudad a un buen número de visitantes y que en este fin de semana se va a volver a revivir un poco el espiritu de esa Semana Santa que nos deleite en Marzo y Abril, pero que en este caso sustituirá la fragancia de rico azahar por el de las castañas asadas (como diría el poeta de Zeneta ahora reconvertido en Propietario ¿de qué trabajan los asadores de castañas durante el resto del año?).

Pues bien, como buen amante de la imaginería murciana no puedo dejar de recomendaros que déis dos pinceladas de arte y pasión panocha en este fin de semana archireligioso que nos espera.

Por un lado hay una Procesión única en la que un trono representante de cada Cofradía desfile en la tarde del Sábado Murciano, si no me equivoco, sobre las 18h30. ¡consultad los periódicos!.

Por otra parte, una exposición sita en el corazón de Murcia denominada Stabat Mater (en latín, Estaba la Madre), reune en la Iglesia Convento de San Antonio (en la calle estrechica que va de la calle de Correos hacia Santa Eulalia, pasando por el antiguo restaurante Raimundo -ahora la Buchara, como sufro Bucho-) estupendas esculturas de Salzillo ,Roque López y Sánchez Lozano.

Seguro que son una pasada.

-Pos nada, a pasarse por la pasada.

Un abrazo y disculpad mi invisibilidad

domingo, 4 de noviembre de 2007

La calle de las Tascas



Anoche salí y hasta tarde.

Yo no quería, pero mis amigos vinieron y me pusieron una pistola en la sien, así que tuve que decidirme a salir a vida o muerte y todo sucedió hasta que que la noche casi estaba extinta. Es por ello, que escribo a estas horas tan poco madrugadoras del domingo.

Hacía molto tempo que no salía y que no pasaba tanto tiempo en los bares de pie y me hizo mella en los pies, no por estar de pie sino por el hecho de disponer simplemente de 30cm2 para poder bailar, no caerte o simplemente de base de sustentación mientras la gente te va achuchando con sus vaivenes de entrada y salida.

Se supone que en Murcia centro hay una limitación para la apertura de bares en el centro por el respeto a los vecinos y todas esas historias, pero esa limitación es o muy selectiva o completamente ficticia porque yo no me explico como en las zonas de bares practicamente no hay lugares nuevos para salir, pero en cambio te abren nuevos locales junto a la Plaza de las Flores, en la Plaza Condestable o en la calle más inverosímil del centro.

No critico esto, pero cuando veo que todos los bares de Murcia están petados y que no hay manera de entrar y moverse o pegarse unos bailes tranquilos, yo me pregunto:
¿somos los murcianicos unos "animalicos de costumbres fijas" y vamos siempre al mismo bar? o por el contrario ¿es que hay pocos bares a los que ir y por eso estamos en los mismos y los llenamos siempre?

Como quiera que fuere lo que si es cierto es que siempre han habido locales de moda en distintas épocas en que todo todo TODO el mundo confluía hasta casi hacer reventar el bar en lugares como Capítulo, De Nai Clú, A los Toros o Capitel (casi todos ellos reformados o pasados a mejor vida en el día de hoy).

En fin, querid@s murcian@s, que por ahora si no queremos coger el coche e irnos al Zig Zag, Atalayas, Avenida Mariano Rojas o incluso más lejos, tendremos que perfeccionar la técnica de mantenerse sin caerse sobre una base de sustentación mínima y aprender a bailar moviendo las pestañas y las cejas mientras te rozas hombro con hombro, pierna con pierna, culo con culo y casi aliento con aliento.

Para terminar solo quería lanzar una pregunta al respetable. Muchas veces hablamos de la calle de las tascas en Murcia ¿pero cuál es la verdadera calle de las tascas entre estas tres opciones?
a) la calle Vara de Rey (la que va de frasquito al refugio pasando por el cuervo, capitan haddock, el grumete, etc)
b) la calle Doctor Fleming (la que va de CheChe al antiguo discos tráfico, pub Mestizo, Don Homer II, la plaza de abastos, etc)
c) la calle Enrique Villar (la que va de Gospel hasta Santo Domingo, pasando por Caravija, Mundaka, Zalacaín, La Clave, etc.)


Bueno, ahí queda chato/as

El reto ¿quién coño podría bailar esta canción en 30cm2? Solicito coreografías de ojos, cejas y pestañas porque otra cosa....

jueves, 1 de noviembre de 2007

Vivir o No, That's the question

Hoy es el día de todos los Santos

No es un tema muy agradable para iniciar, pero es un tema de realidad y lamentablemente de actualidad para nosotros después de los últimos hechos acontecidos.

Al plantearme iniciar este blog podría enfocarlo a demasiadas cosas, pero por la temporalidad actual, he decidido llamarle ¡Estamos Vivos, coño!. Primero en clara alusión a nuestro estado sobre la Tierra actual y en otro (hablo del "coño", por supuesto) por enfatizar dicho hecho y dotarlo de murcianía - a fin de cuentas, este blog es murcianisimo.blogger.com-.

La vida, como la respiración, constituye un hecho del que por sí no somos conscientes a menos que haya un fallo que nos alerte de su incompetencia temporal o que nos dé problemas de gravedad que nos complique y plantee su continuidad.

En nuestra juventud indolente donde la inmortalidad presumible permanece incrustada en nuestra psique no hay lugar para considerar la muerte. Basta un golpe de cruda realidad (o dos, para despertar aún más) para realizar que nuestra fragilidad como entes nos condena a una estancia temporal en este mundo que hay que aprovechar y disfrutar al momento sin planteamientos fóbicos de mirada al final.

¿Por qué hay que morir? ¿De qué vamos a morir? ¿Dónde morir? ¿Cuándo vamos a morir?
Quizás es algo que todos quisieramos saber para intentar prepararnos y para buscar darle mayor sentido a nuestras vidas, pero la cruda realidad es que no hay lugar ni forma para un cálculo preciso de esta última cita con la Vida, ni siquiera ante un diagnóstico fatal.

En menos de dos meses y medio se han ido dos personas llenas de vida. Sus principales características: un estupendo amigo y un extraordinario deportista; esto como poco, porque cada uno cumpliría con sus roles familiares, sociales, profesionales y personales deleitando con sus presencias y sus formas y fondos a los distintos personajes de su día a día.

Hoy ellos no están, nosotros sí y no nos queda más remedio que llorar hasta vaciar nuestra pena y dejar que quede vivo en nosotros e inmortal ese recuerdo imborrable de sus sonrisas, sus miradas, sus confidencias, sus gestos, sus abrazos y los momentos que nos regalaron compartiéndolos con nosotros.

Me cuesta entender al cuerpo como un organismo que se rinde ante esfuerzos psíquicos que hacen que nos venzamos o ante sobreesfuerzos físicos de una actividad natural y que luego encuentres personas que artificialmente se están administrando compuestos equiparables a lejías y amoniacos en sus venas y que andan pululando como zombis por la ciudad en busca de más corroyentes con los que seguir lijando las paredes arteriales y envenando el corazón. No hay color para esto.

¡Hay que seguir viviendo! Pero ¿hay un secreto para vivir la vida? ¿cómo debemos hacerlo?

Y yo qué sé...

Posiblemente el secreto de vivir sea buscar la forma de ser feliz y disfrutar de las pequeñas cosas sin que esto cause desgaste a los demás ni sin que les sea pesaroso a la larga. Vivir sin hacer daño a los demás y buscando que sea agradable despertarse cada mañana y acostarse a dormir las noches sabiendo que hemos intentado poner un granito de arena para hacer de este mundo un lugar mejor, sin ser cómplices de lo superficial, de la maldad, del desamor, de la traición, del dolor, de la contaminación, del sufrimiento, del terrorismo (familiar o internacional), de la guerra, del odio, de la cobardía, del racismo, del maltrato, de la violencia,... del Mal.

Lo que, está claro, no nos podemos permitir estando vivos es rendirnos ante la vida tirándonos al fango y obviar que en nuestra vida nuestras acciones no solo influyen sobre nosotros y sobre nuestro entorno sino que repercuten directamente sobre los que nos quieren y nos soportan día a día.

Hay demasiadas razones como para amar el vivir, compártelas con los tuyos y ¡VIVE!